topo-y-alf-en-paraguay-1-600x383Hoy en vez de escribir algo, presto uno de los mejores articulos sobre la infancia en Paraguay que lei hasta ahora. La visita de Alf y el Topo Gigio al Paraguay (ver abajo)… doy fe de cada palabra de este autor, porque a diferencia de el, mi hermano y yo nos encargamos de torturarle a mi mama de una forma sin igual hasta que no tuvo ninguna otra opcion mas que llevarnos al tan esperado show en la cancha de Olimpia. Todavia me acuerdo (y que conste que nuestra abnegada madre nos lo hace recordar hasta hoy en dia!) de la calurosa siesta (porque en serio solo a un idiota se le ocurre organizar un evento de ninos en Paraguay a las 3pm), de irnos en colectivo porque obvio no iba a haber estacionamiento en ningun lugar, de caminar cuadras, cuadras y cuadras, de que mi mama tuvo que llevarle aun por mas cuadras a mi hermano en brazos que ya no daba de caminar, de sudar a chorros, de los cientos de familias caminando juntos con el pecho hinchado de emocion, de la ansiedad, el entusiasmo y las ganas, la espera…ningun sufrimiento importaba, porque tal como dice el articulo, eran ALF y el TOPO GIGIO!!! Tengo grabada en la memoria, a prueba de fuego, la cara que pusimos los tres cuando vimos lo que estaba frente nuestro, la frustracion del haber sido estafados y el sentarnos en la vereda a llorar a mares la desgracia…

En verdad ese dia en Paraguay nos robaron la inocencia! Creo que al final fue solo el preludio de lo nos esperaba en el futuro, pero una forma muy violenta de despertar a la realidad!

No es quien es el que escribio este articulo, pero es un grande! sin duda!

http://ea.com.py/inocencia-robada/

Si, lo confieso. Yo también hubiese estado ahí ese día de febrero de 1988. Y no iba a calentar la alta temperatura ni estar al borde de la insolación ni aguantarse la apocalíptica sed generada por el inclemente sol paraguayo. Kóre, Alf y el Topo Gigio nio venían!!!! Imaginate na, vos con once años, dos únicos canales de aire (de vez en cuando surgía el canal de Formosa, Argentina), tu vida no tiene gran sobresalto y de repente se anuncia que esos personajes que ves siempre en la tele vendrían a tu país. ¡A tú país que ellos ni sabían que existía!, kóre otra vez conmoción a granel y al por mayor también. Pero sin embargo, no fui. Y no fue porque no quise sino porque no me llevaron.

¿Quién picó no soñaba con estar frente a Alf, ese alienígena que un día llegó de Melmac y vívia en los Estados Unidos con los Turner y que aparecía cada lunes de noche en el canal 13, uno de los dos únicos canales de aire que teníamos? Bueno, alguna veces surgía el canal de Formosa. ¿No iba pio pegar decirle “sabés que loco, no entiendo nio matemáticas, demasiado me cuesta la regla de tres, me ayudarías pio? Y que el person responda “No hay problema”. O sino ver por fin desde bien cerquita al Topo Gigio y resolver el enigma de cómo lo que se movía ese ratoncito de apenas 30 centímetros, pues no había caso por más que te acercaras a la tele cada tarde de lunes a viernes en canal 9. Parecía una cosa de mandinga.

Antes de continuar y hablando de cosas diabólicas es bueno comentar lo que sucedió con otro muñeco maldito, unos meses después. El entonces presidente de la república y dictador en ejercicio Alfredo Stroessner, había sido sometido a una operación en el Instituto de Previsión Social. La cosa no salió y el tiranosaurio había estirado la pata por unos instantes. Kañyhápe la noticia se difundió rápidamente. Los títeres de su entorno, temerosos y sabedores de que si el rubio se iba ellos quedarían sin sus vacías cabezas, fueron a los bancos para retirar el dinero malhabido, listos para el raje. Pero Tembelo fue rechazado por la parca y se mantuvo en el poder un par de meses más hasta que los cañones de su consuegro lo desalojaron del sillón presidencial. El negocio cambió de mano

Preámbulo
Retomando la senda del relato, la promoción de parte de los medios integrantes de la Red Privada de Comunicación (RPC), canal  13, el fallecido Diario Noticias y Cardinal (en ese entonces solo FM), fue tan intenso como el bombardeo a Bagdad. El marketing autóctono rápidamente se puso en marcha y al toque en el Mercado 4 aparecieron productos relacionados con el trascendental hecho. Desde caramelitos que venían en estuches de plástico con la forma del topo hasta remeras con la figura de los dos, rematada con la frase de Alf, además de muñecos. Si uno no alcanzaba la remera, los caramelitos calmaban el ansia generado por el entusiasmo. La remera era rasca pero jamás importó.

La escuela era centro de arduos debates donde se medía la popularidad de ambos seres. Según los resultados de boca de urna recogidos en el recreo, Alf era el elegido de los infantes con un 70% de preferencia. Los y las fanáticas de Gigio no se resignaban ante el abrumador resultado y hasta negociaban un empate técnico. Por supuesto no faltaban aquellos que anunciaban que irían a recibirlos en el aeropuerto y luego asistirían al espectáculo que se haría en la cancha ubicada en la avenida Mcal. López casi Curva San Miguel. Bien merecidamente se ganaban el secreto odio para el resto de su estúpidas viditas. Con los días, la expectativa aumentaba como el agua dentro de una pava de aluminio en un brasero soplado por el viento norte tarová. La fecha estaba llegando.

El día de…sastre

El Topo Gigio gigante desconcertando al público infantil en Paraguay. Foto posteada por Mario Portillo Vega en Fotos Antiguas del Paraguay (Página de Facebook).

Lo que pasó hace 25 años quedará para siempre en la memoria de toda una generación como el momento del robo de su inocencia. Esos que en masa fueron al aeropuerto para el recibimiento y luego al centro de eventos citado más arriba para participar de un lamentable espectáculo. Las escenas de ese día son una digna alegoría del infierno de Dante o una pesadilla de Lovecraft: Tráfico asociado al calor, que pletóricos van, derrochando ilusión. Padres que acompañaron a sus pequeños para cumplir el sueño, incluso luchando por conseguir el espacio más cercano para ver al famoso ratón. Un avión que nunca llega y la espera que se hace inexplicablemente larga.

Y luego, el súmmum de lo inenarrable, la gran ridiculez, un sonido seco como de pequeños corazones rotos ante la inverosímil imagen, la hecatombe total, una seguidilla de hechos bochornosos que incluía a un Topo Gigio de 2 metros, 13 centímetros. Detrás de él un Alf, mucho más flaco y desgarbado que su versión original. Unos padres que se miran sin saber que decir a sus hijos y unos hijos que se preguntan que le pasó al ratoncito tierno de la tele que ahora es una cosa gigantesca. Un estupor colectivo que se eleva aún más con el calor que continuaba sin piedad, elevando el estupor colectivo.

Pero la vergüenza y la impunidad no tienen límites en este país. Incluso antes de que se concretara la visita,  el canal paraguayo alteró el doblaje. En esa emisión el Alf anunciaba a su familia terráquea que estaría ausente durante unos días porque visitaría Paraguay. Intentando el crimen perfecto, al día siguiente de la “llegada” el diario Noticias publicaba en sus páginas la crónica según la cual los niños gritaron “Gigio, Gigio”, dando la bienvenida al mutado ratón. Reforzando aún más el engaño, aparecían fotos del extraterrestre leyendo el diario.

Según especulaciones, quien tuvo la proeza de calzarse el traje de Alf en el imposible verano paraguayo fue el payaso Cebollita. Este personaje era parte del elenco del Mundo Fantástico de Tito, liderado por Héctor Tito García. Hacia García apuntaron los dedos acusadores responsabilizándolo del engaño. Nunca se supo a ciencia cierta cuál fue el prójimo que dio vida al transgénico Topo Gigio. Hace un par de años Tito se defendió de estas acusaciones diciendo que el Topo Gigio vino de una compañía argentina que realizaba espectáculos en estadios y que fue contratada por el canal. Por Alf, dijo que el muñeco no salía de los Estados Unidos y que él se encargó de confeccionar al que se utilizó acá, con autorización del copyright. Incluso lo felicitaron por la calidad del traje, según mencionó.

El recuerdo del chasco de la visita de dos personajes ídolos de la infancia dejó una ola de desilusión, decepción, tristeza en muchos niños paraguayos. Varios de ellos rompieron en llanto durante días. Los responsables de este latrocinio a la tierna fantasía continuaron impunes los siguientes años. Pero lo ideal hubiese sido que respondan por este crimen al mundo infantil ante un tribunal marcial melmaciano y luego ser sentenciados al exilio con trabajos forzados en algún impenetrable bosque de la China.

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