Este post es bastante diferente a los anteriores y a los que van a encontrar en general en este blog ya que es un contra-argumento a una serie de crónicas publicadas por Mario Casartelli en E’a en donde el habla sobre el actual conflicto en Siria. Como saben el tema me es muy cercano por varios motivos pero creo que todos tenemos el derecho a información certera y que presente los dos lados de la historia y no solo uno.

Cuando se inició el conflicto en Siria, prometí que iba a hacer todo mi esfuerzo por no entrar en discusiones inútiles acerca del tema y que bajo ninguna circunstancia iba a escribir un artículo al respecto, porque 1) hay gente que conoce mucho más del tema que yo 2) porque habiendo tantos nuevos pseudo-expertos que emiten una opinión incompleta e irresponsable al respecto es mejor escuchar y aprender de los que saben que hablar como los que no saben. 

Obviamente hoy rompo mi promesa, pero en mi opinión lo hago por una razón bastante valida, el tratar de dar voz a los millones de personas que viven una realidad muy diferente a la que pinta Casartelli pero que desafortunadamente no tienen posibilidad de contar su historia. 

Espero que puedan leerlo, compartirlo con quien les parezca y ayudar a que la discusión sobre temas como estos sea una informada, fundamentada y por sobre todo responsable.

La otra cara de Siria, la que Mario Casartelli no te conto.

Mideast Syria
Aleppo, Siria – Foto Narciso Contreras

En una serie de publicaciones en el portal E’a, Mario Casartelli presenta una serie de crónicas sobre su experiencia en Siria. Si bien todos los individuos tenemos libertad de expresión, creencia ideológica, política y religión, cuando alguien asume el rol de periodista, cronista o una posición desde la cual se pueda influir la opinión pública, al mismo tiempo asume una responsabilidad ética: la responsabilidad de al menos tratar de contar los dos lados de una misma historia y de tener una visión semi-objetiva al respecto. En caso de no poder hacerlo, el individuo en cuestión debería al menos de aceptar esa imposibilidad y alentar a la audiencia a buscar otras fuentes de información que ayuden a prestar una imagen más completa de la situación.

Los artículos que Mario Casartelli escribió acerca del conflicto en Siria no solo carecen de estas cualidades sino que además se caracterizan por ser extremadamente parciales y unilaterales en la visión de un tema extremadamente complejo y complicado. Casartelli en sus relatos no solo se remite a presentar los argumentos, opiniones y pensamientos típicos de la línea del régimen dictatorial del gobierno de Bashar Al Assad sin presentar las experiencias, visión y opinión de la oposición, sino que tampoco presenta ningún recuento histórico de cómo se inicia y desarrolla el conflicto y como alcanza la magnitud y complejidad que tiene hoy en día, de manera a informar a su audiencia.

El fallar en dar un recuento histórico no es menor, mucho menos cuando los escritos están dirigidos a una audiencia mayoritariamente paraguaya, la cual por lo general se caracteriza por su poco acceso a información del Medio Oriente y un gran desconocimiento no solo de la región sino también de su estructura política, social y económica.

Lo que Mario Casartelli se olvida de mencionar – ¿por causalidad o a  propósito? – es como se inicia el conflicto en Siria. En marzo del 2011, 15 niños de la ciudad de Daraa fueron apresados y torturados por escribir un grafiti pidiendo la caída del régimen de Assad. Las protestas, que empezaron de forma pacífica, pedían la liberación de los jóvenes, mayor libertad y democracia. El 18 de marzo del 2011 en plena protesta, el gobierno abre fuego contra los protestantes, matando a cuatro y al día siguiente, durante el entierro de los muertos, el gobierno vuelve a disparar contra los protestantes matando a más gente. La fuerte reacción del gobierno y los reclamos de los habitantes de Daraa se hacen eco en el resto de la población Siria y las protestas rápidamente se extienden a través de todo el país. Cientos de protestas en todo el país comparten las mismas características: pacificas, reclamando derechos fundamentales de cualquier ciudadano en cualquier lugar del mundo: libertad, trabajo, mejores oportunidades de vida pero por sobre todo dignidad.

Por más de seis meses las protestas siguen la misma dinámica: se realizan después de la oración principal del mediodía, son pacíficas, con demandas específicas y todas reciben la misma respuesta: las fuerzas militares y la policía abren fuego de forma indiscriminada en contra de los protestantes matando a cientos de ellos. Por meses enteros el reclamo de los sirios fue un reclamo pacífico y por meses enteros lo único que recibieron por parte de su gobierno fue violencia y muerte. Luego de más de ocho meses de protestas, de innumerables arrestos, persecuciones, desapariciones y casos de tortura los protestantes deciden tomar las armar y responder a la violencia del gobierno. El conflicto empieza a escalar rápidamente, las protestas se siguen expandiendo a través de ciudades y distritos y el gobierno sigue respondiendo de la misma manera: con francotiradores que matan de forma indiscriminada a hombres, mujeres y niños, campañas de persecución, apresamiento y tortura, desapariciones y más tarde masacres de pueblos enteros: solo por citar algunos Houla, Darayya, AlQubair, AlBuwaida, alSharqiya, Bayda y Baniyas.

Casartelli afirma “Lo que hace dos años se inició como una protesta de un sector de la ciudadanía, se fue contaminando y pasó a convertirse en una bola de nieve, donde fuerzas exógenas aprovecharon la situación para manipular el descontento e infiltrar mercenarios y terroristas dispuestos a todo.” Es cierto que en cierto momento del conflicto empiezan a ver elementos extremistas que se infiltran y los rebeldes empiezan a separarse en distintos grupos armados, organizados en base a ideología, financiamiento y ubicación geográfica. Pero es necesario acotar que esto no pasa hasta mucho mas tarde en el conflicto y que existe toda una historia completamente ignorada por Mario Casartelli en sus recuentos. Es imprescindible mencionar que el régimen a lo largo del conflicto adoptó un enfoque deliberado de incitar a la violencia entre las diferentes comunidades mediante la difusión de mensajes sectarios. Asimismo, fue el mismo gobierno quien abrió sus cárceles y liberó a jihadistas que habían luchado en Irak, prometiéndoles libre movimiento y acción, uno de los casos concretos es el Abu Mohammed al-Jolani, quien luego de ser liberado por el gobierno Sirio funda el Frente Alnusra. Como todo conflicto, el sirio es uno extremadamente complejo, con varias capas de complicaciones y es por ello mismo que simplificar el tema y presentarlo como si fuera una simple discusión entre buenos y malos no solo es erróneo sino irresponsable y una bofetada a la cara a cualquier lector que tiene un mínimo entendimiento del tema.

En una de sus primeras crónicas, Casartelli argumenta que “esta lucha que hacen los sirios es por la soberanía que se la quieren arrebatar.” La lucha del pueblo sirio no empezó ni nada tuvo que ver en sus inicios con soberanía, la lucha del pueblo sirio es la lucha entre un pueblo y un dictador, entre los que se beneficiaron gracias a la dictadura y los que no, una lucha por libertad, dignidad, trabajo y una mejor vida, lo que todos los humanos queremos, derechos fundamentales de cualquier sociedad, pero que a los sirios se les ha sido negado por décadas.

Casartelli no aclara en sus crónicas exactamente de donde proviene su invitación a Siria ni como tiene acceso a las máximas autoridades en el país. Déjenme ser clara: ningún periodista de ninguna parte del mundo hasta hoy ha tenido acceso a las autoridades sirias a menos que sea para contar la versión de los hechos desde la visión del régimen. Hoy en día Siria es uno de los países más peligrosos en el mundo para periodistas. Es literalmente imposible tener un guía y seguridad a menos que se esté con el gobierno y la prueba de estos es que aquellos periodistas que no están con el gobierno o que reportaron desde otras perspectivas han sido sistemáticamente perseguidos y asesinados, tal como Marie Colvin, una periodista experimentada en cubrir zonas de guerra y quien fue asesinada por las milicias de Assad durante el bombardeo de Baba Amr en Homs. Mi pregunta entonces, se vuelve bastante sencilla¿cómo es posible entonces que Mario Casartelli haya entrado, salido, se haya movido y conseguido entrevistas si no era a través del gobierno?

Casartelli tampoco parece preocuparse mucho por tratar de recoger la opinión y visión del ciudadano común en relación al conflicto, de visitar barrios donde operan los llamados rebeldes y de saber cuál es la opinión de la oposición. Como el mismo dice en su Crónica VII “Claro, en Siria me hubiera gustado compartir con la gente, con el pueblo, no sólo con autoridades; y preguntar, por ejemplo, sobre sus necesidades diarias, sobre costos de vida, alcances de sueldos, derechos sociales, inquietudes, disconformidades, etc. Pero no fue posible.” Si bien Damasco sigue estando controlada por el gobierno, existen innumerables activistas que operan desde la capital y barrios a menos de media hora de distancia de Damasco donde se encuentran los rebeldes y con quienes Casartelli, si tenía interés verdadero podría haber intentado comunicarse. Los rebeldes constantemente realizan entrevistas con la prensa internacional a través de teléfonos celulares, Skype, teléfonos satelitales, etc., y existen innumerables organizaciones y activistas que operan desde Beirut – lugar que Casartelli visito antes y después de su viaje a Siria – con los cuales podría haber interactuado e intercambiar opiniones. En la era de la tecnología y del acceso, decir que no se pudo, para mi suena más a excusa disfrazada de algo que nunca se intentó. 

Por último, en sus crónicas IX y X Casartelli hace alusión a los crímenes realizados por los rebeldes sin mencionar ni una sola vez a los crímenes de parte del gobierno y continúa acusando a organismos internacionales por solo presentar “versiones propaladas por ciertos bandos,” y yo le pregunto ¿No es exactamente eso lo que usted ha hecho, presentar una sola versión de los hechos y completamente ignorar la vida de más de 93.000 muertos, 250.000 desaparecidos y 1,5 millones de refugiados? Déjeme recordarle que el gobierno dictatorial de Assad no solo ha matado a su propia gente, los ha masacrado como ya expuse anteriormente, los ha torturado, los ha perseguido, ha destrozado ciudades enteras, ha creados milicias encargadas de ir de pueblo en pueblo matando a todos los hombres y violando a las mujeres. El mismo gobierno que está acusado de crímenes de guerra por varios organismos internacionales y contra el que existe evidencia amplia y corroborada de que lo que sucede es real y no una invención de la imaginación tal como el señor Casartelli quiere hacernos creer.

Cada una de las crónicas de Casartelli pueden ser analizadas en profundidad y refutadas con amplia evidencia de porque sus argumentos son parciales, incompletos e incorrectos, pero estoy segura que el lector no está interesado en esto. En mi análisis, la posición de Casartelli proviene de la típica confusión de la izquierda ideológica. La izquierda que se autodefine como anti-imperialista. Pero ser anti-imperialista, en mi opinión, no tendría por qué estar relacionado con  apoyar abiertamente a una de las dictaduras más brutales de la época contemporánea. Señor Casartelli, usted que se vanagloria de ser un defensor de la verdad, la libertad, de luchar en contra de la opresión y la dictadura de Stroessner ¿Cómo es posible que apoye una dictadura que actúa exactamente de la misma forma y peor de lo que actuaron las dictadores de América Latina? ¿Cómo es posible que una persona que valora la vida y el amor defienda a un gobierno responsable por la muerta de más de cien mil personas en lo que ha sido descripto como uno de los conflictos más sangrientos de los últimos cien años? En su crónica XII, usted menciona su ““profundo compromiso con Medio Oriente,” es una pena saber que su compromiso es con los dictadores y no con la gente. Medio Oriente ya tiene bastante defensores de dictadores, lo que hoy necesita es defensores de la justicia y la democracia.

Sepa, señor Casartelli, que sus palabras y sus crónicas están manchadas de sangre, sangre de los cientos de miles de inocentes que pagaron con su vida el precio por el anhelo más alto, el de la libertad.

 

Podras encontrar las cronicas de Casartelli en los siguientes links:

http://ea.com.py/cronica-en-siria-i/http://ea.com.py/cronica-en-siria-ii/http://ea.com.py/cronica-en-siria-iii/http://ea.com.py/cronica-en-siria-iv/http://ea.com.py/cronica-en-siria-v/http://ea.com.py/cronica-en-siria-vi/http://ea.com.py/cronica-en-siria-vii/http://ea.com.py/cronica-en-siria-viii/http://ea.com.py/cronica-en-siria-x/http://ea.com.py/cronica-en-siria-xi/http://ea.com.py/cronica-siria-xii/http://ea.com.py/cronica-siria-xiii/http://ea.com.py/cronica-siria-xiv/

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